Primero surge la nota dulce. Impulso sensual y luminoso. Una nota de higo con su pulpa afrutada y jugosa, delicadamente láctea. Serena. Seguida de la insolencia salada de la nota de caviar, sutil, turbadora, casi animal. Mordaz y magnética. Por último, la elegancia del acorde amaderado. Verde, sensual y puro. Madera y hoja de higuera.