La innovación de los maquillajes
veraniegos se centra en las texturas,
que se presentan ultrafinas, frescas
y evanescentes. El objetivo principal
del maquillaje es el de mantener
la piel siempre tostada. Consiste
en ligar bronce a capricho y conseguir
que los ardientes rayos de sol se
posen con la brocha o los dedos
en aquella zona que interese destacar.